12 mayo, 2026

Brasil sufre un éxodo de inversores, que ahora miran a la Argentina

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La economía brasileña atraviesa una seria crisis de confianza, que se refleja en una significativa salida de capitales. El principal índice que sigue a las acciones brasileñas en Wall Street (el EWZ) acumula una caída de nada menos que 26% en los primeros once meses del año. Además, el real se devaluó 20% en el año, ubicándose como una de las monedas de peor rendimiento en el mundo.

En el mismo período la bolsa neoyorkina subió 27%, al igual que las tecnológicas. Y las acciones argentinas acumulan una suba promedio de 105% en dólares, mientras que el índice Merval superó por primera vez desde 2018 los 2.000 dólares.

Los inversores huyen de Brasil, asustados por el fuerte aumento del déficit fiscal, que entre el rojo primario y el pago de intereses se aproxima a 10 puntos del PBI. También se desconfía del cambio que se viene en el Banco Central, donde asumirá en enero el actual vicepresidente, Gabriel Galípolo, un economista con ideas progresistas y muy cercano al presidente del país, “Lula” Da Silva.

No es Brasil el único país de la región que está sufriendo un fuerte éxodo de inversores. México también ha sido castigado en medio de un fuerte aumento del rojo de las cuentas públicas. La flamante presidenta, Claudia Sheinbaum, también con un fuerte discurso izquierdista, estuvo lejos de seducir a los mercados. Y el avance de una reforma judicial empeoró las cosas. Las amenazas de Donald Trump de aumento de aranceles para los productos provenientes de ese país también impactaron negativamente.

El gobierno de Javier Milei ya empezó a aprovechar esta desconfianza creciente de los mercados en los principales países de Latinoamérica. La Argentina surge como un sustituto ideal para esas inversiones que ahora buscan otro destino, al menos desde el punto de vista financiero.

Parte de la suba de los bonos y de las acciones de las últimas estuvo vinculada a este fenómeno. Muchos ejecutivos de fondos de inversión que desembarcaron en Buenos Aires en las últimas semanas resaltaron este contraste. La mayoría ya avanzó un cambio en la ponderación que definen para sus carteras, con menos peso en Brasil y México, aumentando la presencia de Argentina.

Tampoco precisan que las calificadoras de riesgo mejoren la nota del país para hacerlo, porque saben que llegarán demasiado tarde si lo hacen. Lo mismo ocurre con la recalificación de Argentina oficialmente como “mercado emergente”. Según el MSCI sigue siendo un país stand alone, es decir que ni siquiera califica para recibir inversiones financieras. Lo sucedido este año muestra exactamente lo contrario.

Nuevo ciclo

Este proceso marca una reversión del ciclo que arrancó en 2007. En aquel momento, el riesgo argentino y el brasileño confluían en torno a los 400 puntos básicos. Sin embargo, el aumento de la inflación, la manipulación del INDEC, el congelamiento de tarifas y un discurso cada vez menos amigable con los inversores provocó un deterioro lento pero persistente de los bonos argentinos, mientras que Brasil se fortalecía año a año.

El resultado ya es conocido. Brasil se mantuvo con un riesgo país inferior a los 300 puntos y el real fue un ejemplo de estabilidad. Recién ahora el dólar tocó las 6 unidades, mientras en Argentina se celebra que el tipo de cambio se estabilizó en torno a los 1.100 pesos.