Milei busca saber hasta dónde llegarán los audios del poder
“Nos tienen metidos en nuestra área a puro pelotazos. Tenemos que tranquilizarlos, organizarnos y contraatacar”, reconocía un encumbrado dirigente libertario que no oculta su pasión por el fútbol.
Primero fueron los audios de Diego Spagnuolo, el exdirector de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). Después los de Karina Milei, la hermana del Presidente que parecía intocable.
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Las escuchas a Spagnuolo se conocían desde hace tiempo, pero lo de la secretaría General de la Presidencia, no. Fue un golpe directo a la mandíbula del Gobierno e hizo estallar de furia a Javier Milei.
Si antes de todo esto la Casa Rosada veía fantasmas donde no los había, hoy, en lo más alto del poder desconfían unos de otros.
Por lo pronto, Mieli tuvo que intervenir para pacificar el duro enfrentamiento interno de Karina y los Menem (“Lule” y Martín) con Las Fuerzas del Cielo, que lidera el súper asesor Santiago Caputo.
El Presidente está seguro de que Caputo no está detrás de la difusión de los audios y quiere creer, como le dice su hermana, que “Lule” Menem no tiene nada que ver con la corrupción que se denuncia en ANDIS.
Se trata de sobreprecios y retornos en la compra de medicamentos que tiene a distintas droguerías en la mira, comenzando por la Suizo Argentina.
Las cumbres ampliadas del triángulo de hierro (Milei, Karina y Caputo) no pueden encontrar respuestas a las múltiples preguntas que se hacen.
Uno de los interrogantes se refiere a la posible continuidad en la difusión de nuevos audios, sobre todo de aquí a las elecciones bonaerenses del próximo domingo. Y no solo de Spagnuolo, sino de la propia Karina u otros miembros del Gabinete.
En esa línea, en el Gobierno no tienen en claro cuánto puedo influir a la hora de ir a las urnas, aunque están convencidos de que no afectara la intención de votos a favor de La Libertad Avanza. En cambio, admiten que puede elevar el índice de abstención.
En el caso del escándalo por los medicamentos de ANDIS, después del golpe que significó la difusión de los audios, se acordó una estrategia de comunicación que incluyó las declaraciones del Presidente ante empresarios, después de una semana de sugestivo silencio, donde se hizo un control de daños internos para el Gobierno y se intentó aclarar si “Lule” Menem tenía alguna responsabilidad en los supuestos ilícitos.
No solo se echó a Spagnuolo, sino que se le soltó totalmente la mano a pesar de haber sido abogado de Milei y un hombre de estrecha confianza que coleccionaba fotos con el Presidente, su hermana y los Menem.